jueves, 26 de junio de 2008

JARDIN DE LA POESÍA. Junio 26, 2008

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Cali, Colombia.
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HERNÁN VARGASCARREÑO
Y
LILIANA RUEDA
EN EL JARDÍN DE LA POESÍA
Jueves 26 de junio6:30 pm
Patio Español, Sede UIS Bucarica, Bucaramanga
Transmisión en directo por las Emisoras UIS
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La cita que tienen los amantes de la palabra poética el último jueves de cada mes en El Jardín de la Poesía, tendrán como invitados este 26 de junio, al escritor santandereano, Hernán Vargascarreño, licenciado en Letras de la UIS, creador y director de la Fundación Poetas al Exilio y a la arquitecta y poeta Liliana Rueda Cáceres.
El evento está a cargo de la Dirección de Comunicaciones y Dirección Cultural y se llevará a cabo en el patio Español de la sede UIS Bucarica a partir de las 6:30 de la tarde.
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Grupo Radio UIS
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AUDIO, click en:
84:32 minutos. 19.35 MB
(por el "peso" la descarga puede demorar, segun la velocidad de conexión)
Grabación tomada de la audición por internet, en Cali, por NTC …
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HERNÁN VARGASCARREÑO
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Zapatoca, Días de 1963

A Luisa María, mi madre

Lejos, detrás del alba, me llama mi madre;
es su voz la que me colma con cantos de pájaros.
Mis hermanos corretean los animales
pero todo ocurre ahora en silencio.

Arrullándose a sí mismo, el rumoroso árbol
del solar contempla la famila campesina.
Trato de comprender su lenguaje, pero aún no puedo.


Una hermosa y joven mujer languidece la casa
salmodiando sus desamores; todavía la siento.
En el pueblo alguien pregona leche fresca.
No es que crea oírlo; su pregón ya es alimento.

Mis sueños se escapan con el humo de la cocina
y tras ellos va el tiempo desplegando sus aromas.

En el esplendor de la mañana aparece mi padre,
sereno y bello, sorbiendo su café tan lejos de mí.

Un grito se escucha en mi alma:
sacude dolores que aún no soporto
y me ahúcha desde ya sus fantasmas
al temor de vivir huyéndome.

Es el presagio del fuego solitario que arderá
mis días venideros, especie de ángel desalado
o algo que me anuncia no sé qué, desde esa casa
de la infancia que siempre me lleva consigo,
la que nunca ha dejado de aniquilarme...
la que siempre se atarea en revivirme.

(Hernán Vargascarreño . De su libro: País íntimo)
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Helena no estás sola
no lo estás
pues las baldosas y las cortinas y las sillas y el sofá y las mesas
todo
todo contínúa allí helena
contigo
en ti

(Liliana Rueda)
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HERNÁN VARGASCARREÑO. ENTREVISTA

UN PAÍS ÍNTIMO POR RECORRER

Por: Idania Ortiz Muñoz y Claudia Mantilla Durán claumantilla@gmail.com Junio 20, 2008

Entre la pléyade de poetas que ha visitado El Jardín de la Poesía, la presencia de Hernán Vargascarreño en Bucaramanga nos llena de alegría, primero por ser un escritor santandereano con una poesía universal y, segundo porque desde hace décadas no visitaba su tierra. Vargascarreño nació en Zapatoca, fue creador y director del programa nacional Poesía Mar Abierto, liderado por Poetas al Exilio en la ciudad de Santa Marta. Ha recibido las distinciones: Premio Nacional de Poesía del Caribe (1993), Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos (Cali, 2000), finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá (2002) y, Premio Nacional Poesía sin banderas - Casa de Poesía Silva (2003).


“Una estación que ve llegar
trenes rojos
trayendo como único pasajero
la noche;
un día el sueño se cumple:
llega el tren rojo,
se baja la noche,
y se instala para siempre
en la estación del olvido…”

¿Cómo nace Trenes? Exploremos su relación con el cuento de Juan José Arreola “El Guardagujas”.

La historia de Trenes tiene que ver con El expreso del sol que salió de Bogotá hacia Santa Marta con el grupo Manu Chao. Fue una noche de mucho licor y mucho humo. Cayó un torrencial aguacero en Santa Marta pero así salimos a recibir el tren que venía lleno de artistas, entre pintores, poetas, músicos… Después del diluvio vino la farra; amanecí durmiendo sobre el último vagón del tren; el sol me despertó, me fui a mi casa que era una terraza, dormí un día completo y me levanté y escribí Trenes de una manera casi automática. Ya conocía el cuento de Arreola, que me daba vueltas en la cabeza, y también el texto El viaje, de Álvaro Mutis, y sólo ese exorcismo de escribir Trenes logró terminar con las pesadillas que me producían estos dos textos maravillosos. Están además los muchos recuerdos de los trenes durante mi infancia en Bucaramanga, pues durante muchos domingos solíamos ir con la familia al Café Madrid, y esas primeras impresiones de ese monstruo de hierro que vocifera, engulle y vomita gente, vinieron a emerger cuando me volví un lector. Es un pesar que los trenes de nuestro país sólo se deslicen ahora en los oxidados rieles de la memoria.

“La casa que se resquebraja dentro de mí nadie la habita;
nunca una luz ni una venta abierta; ¿qué señales de vida
la mantienen en pie?...”

Morada e Infancia, son una evocación constante a ese ayer en su niñez. Podría evocar los episodios más significativos de esta época y que considera le dejaron una impronta en su vida de escritor. Recordemos su infancia.

De mi niñez puedo decir que fue muy feliz. Al lado de mi madre, atravesé montañas en caminatas de días enteros en medio de parajes desolados en los que de vez en cuando aparecía una casa campesina que nos daba albergue. Los primeros años en Zapatoca; recuerdo una madrugada aún a oscuras huyendo con la familia en una berlina hacia Bucaramanga; ya en la ciudad, una casa con los pisos de tierra y las paredes en obra gris, en un barrio olvidado al que nunca quise. Mi madre reuniendo de nuevo a sus ocho hijos que estaban desperdigados por todo el departamento, el padre siempre ausente, el trabajo de mis hermanos mayores para mantener la familia, la escuela, los juegos, los viajes al campo, las mulas, el trapiche, los trabajos con el café, los viajes al pueblo de la Nona, los inmensos árboles que aún reverdecen en mi memoria, el fin de la niñez… Recuerdo que de niño tenía los ojos muy grandes, tal vez para poder ver lo suficiente por lo que me deparaba el futuro con el juego con las palabras. Fui un niño completamente feliz. El poema Infancia no nació de mis recuerdos infantiles, empezó a nacer cuando en una correría con verseadores conocí un cementerio a orillas de un brazo del río Magdalena, en Zambrano, un pueblo de Bolívar. Este cementerio se inunda cuando la creciente del río es muy grande, y esa imagen bella, de los muertos bajo el agua, dio inicio a este poema.

En Salvedades, encontramos el oficio del poeta, su ardua labor. ¿Qué significa para usted la poesía?

La poesía para mí es mi religión, mi opción de vida, mi salvación. La poesía es la mirada con la que siempre miro al mundo. No he podido, ni podré, encontrar otra forma de ver la vida y el universo.

“Me confieso culpable de entender más a los animales
que a las personas…”

En el grupo de poemas que da nombre al libro “País íntimo”, el poema Confesión declara una serie de culpas que en últimas son las que hacen del poeta un ser auténtico y ajeno a todas las vanidades que seducen al común de los mortales. Háblenos sobre esta visión de mundo.

Dicen que las gentes nacidas en las montañas de Santander tienen una gran cualidad que también puede ser un defecto: ser sinceros. En el poema Confesión, y también en otros, sólo me ocupo de ello, de ser sincero. Confesión podría ser mucho más extenso, porque hay más verdades que no se dicen allí, pero al decir unas se pueden deducir muchas otras. Tengo que confesar que ese poema me lo arrancó de las entrañas el poeta venezolano Rafael Cadenas, quien tiene un hermoso texto llamado Derrota. Ocurre que yo había empezado a escribir Confesión y lo tenía en el cajón de añejamiento, medio hecho, medio terminado. Al descubrir el poema Derrota acudí inmediatamente a mi borrador y logré darle forma definitiva. Es un texto que personalmente me gusta mucho porque al escribirlo, y también al leerlo ante un público, siento un alivio que difícilmente me podría dar medicina alguna.

“Aparte de vertebrado, mamífero,
carnívoro, bípedo…el ser humano
también es un animal cruel y bello,
si no, que lo diga mi pecho, el pobre pecho
oculto bajo la ropa, la piel y la armazón de huesos,
atrincherado de pavor ante mi amor
que sin piedad ni consideraciones
me ha desnudado su cuerpo, pero no su alma…”

Otro poema en País íntimo, que replantea esa manera cuasi-normal que se tiene en la vida cotidiana de referirse a las emociones más profundas es “Poema para mi amor que es un animal”. A propósito de este texto ¿Qué es para usted el Amor? ¿Qué el erotismo?

El amor no es definible; el día que te encuentras con él, te encuentras tú mismo, sabes qué es, y lo sufres, y lo gozas, y lo vuelves a sufrir; uno podría decir tanto del amor, que es mejor callarlo. Lo que sí puedo asegurar es que es una de las pocas salvaciones del ser humano. Sin el amor seríamos míseramente miserables. Y a diferencia del amor, el erotismo sí se puede perseguir y encontrar. Estéticamente hablando, el erotismo es espíritu del arte, y cada vez que debamos ser eróticos en cualquier manifestación de la vida, tenemos que serlo para poder acercarnos a la naturaleza artística. El erotismo no necesariamente reposa en la belleza inigualable del goce de los cuerpos. Su universo es vasto e imprevisible.

Su amor por grandes poetas como Emily Dickinson y Edgar Lee Masters lo ha manifestado a través del conocimiento profundo de sus obras y la traducción que ha hecho de ellas. ¿Qué lo seduce de estos escritores?

De Emily me seduce su misterio, el hecho de haber cuestionado la vida misma mediante su poesía, la certeza de haber encontrado el medio para explorar desde su pequeño mundo la vastedad del universo y de la existencia que nos desconcierta. Y en Lee Masters he vislumbrado esa sinceridad que va de la mano con la gente de mi tierra, pues su poesía deslumbra por la realidad que él denuncia a través de su obra.

Además de estos dos poetas, ¿cuáles otros escritores lo han marcado?

Ante todo, Homero. Luego Cervantes, Kavafis, Omar Khayyam, Virginia Woolf, Borges, Yourcenar, Eugenio Montejo…

Háblenos de su primer poemario: Plural.

Plural es mi primer intento de poesía. Luego de huir de mí mismo y también de mi tierra y de mi familia, tuve la necesidad de publicar ese primer libro. Fue una necesidad para poder dar pasos más seguros hacia la poesía. Al contrario de muchos artistas, no desdeño de mi primer libro; me dio la fuerza para una liberación inicial y ahora lo veo como una etapa valedera de mi vida. Tengo la plena conciencia de que lo elaboré solo, lo diseñé yo mismo y no lo sometí a lectura alguna por parte de un experto. ¿Qué se puede salvar poéticamente de él? Tal vez una tercera parte, pero para mí en esos momentos significó encontrar la ruta de mi vida.

Un sol negro para Antínoo, es su obra inédita ¿Cómo nace y qué falta para que finalmente podamos conocerla?

En realidad tengo dos libros inéditos, pero hablemos de “Un sol negro para Antínoo”. Este libro empezó a nacer luego de leer “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar. Fue un proceso inconsciente que luego fue tomando conciencia. No he querido someterlo a publicación porque extrañamente es un libro inédito que no me acosa, como sí ocurre con otros. A lo largo de sus casi cuarenta poemas hablan tres personajes: el emperador Adriano, su favorito Antínoo y la voz del poeta. Son poemas entrelazados por el diálogo que se va dando entre estas tres personas; pero además de la historia conocida y novelada por Yourcenar, el poemario tiene un hilo conductor que es el Tiempo. Este último elemento lo fui descubriendo lentamente y durante los últimos años le he hecho modificaciones que enfaticen un poco más esa idea que tanto me atrae. Ya le llegará la hora de su edición.

Como gestor cultural usted tuvo la oportunidad de crear en Santa Marta el programa Poesía Mar Abierto. Recordemos esta experiencia, sus bondades y desdichas…

El programa nacional Poesía Mar Abierto fue mi escuela de poesía, pues además de conocer la poesía de tantos poetas invitados –alrededor de 150- tuve la gran fortuna del diálogo con ellos una vez terminaban los programas, y a veces ese diálogo duraba varios días en medio de cenas y vinos, pues hubo poetas a los que les acolitábamos su estadía frente al mar. A menudo digo que el programa se convirtió en los postgrados que siempre me he negado a realizar, pues fue tanto el conocimiento adquirido, que afirmar que fue mi escuela de poesía, es un hecho contundente y verdadero. Fue un programa elevado, bien diseñado y con un público formidable que también fue aprendiendo a degustar de la buena poesía de todos los tiempos, pues no solo teníamos la presencia de los poetas invitados, también convocábamos la palabra de poetas desaparecidos mediante la lectura que nosotros mismos hacíamos de su obra al público asistente. Las desdichas siempre fueron económicas, pero esas no cuentan a la hora de hacer balances literarios, estéticos o de la dicha. Ahora que ya no tengo el programa, siento un gran vacío que tendré que aprender a llenar con alguna otra actividad. Junto a la gestión cultural también incursioné como editor, trabajo que vino a complementar frente al mar mis altos estudios con la poesía.

¿Por qué “Poetas al Exilio” ¿Qué motivó este nombre?

La respuesta es sencilla: al exilio, porque hacia allá vamos. Vamos al exilio eterno. Así lo pensé desde que le di nombre al grupo que ya no existe.

A propósito de la anterior pregunta ¿se considera un poeta exiliado de su tierra natal? ¿Cómo percibe al departamento de Santander y su relación con la literatura y las artes en general?

Extrañamente en la Costa Caribe han empezado a incluirme en los estudios y en algunas antologías, pero siempre se tendrá la marca de que el poeta no pertenece a esas tierras. Sé que el conglomerado de poetas de la Costa Caribe reconoce el trabajo que realicé a favor de la poesía y lo saben valorar muy bien. Pero otra cosa me sucede en Santander. Aparte de algunas mínimas publicaciones en algunos periódicos (dos o tres), mi poesía no ha sido publicada en mi departamento en libro alguno. Por lo tanto, sí me siento exiliado de mi tierra; pero lo esencial, que fue mi infancia y mi adolescencia, ya no podrán salir de la patria chica que es el alma de cada uno. A Santander siempre lo he considerado agreste y duro con el arte, pero como llevo ya más de dos décadas fuera de él, siento que no puedo hablar con autoridad de lo que pasa ahora. De hecho, llevo catorce años sin asomarme a Bucaramanga.

¿Cuál sería su sentencia poética?

Antes, y después del misterio de la Vida, hubo y seguirá existiendo algo llamado Poesía.
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Algo más sobre Hernán Vargascarreño

1 comentario:

Sergio Aschero dijo...

La Numerofonía de Aschero, se basa en las ciencias matemáticas (geometría y aritmética), en la óptica, en la acústica y en la lingüística, lo que lo hace muy claro y comprensible hasta para niños desde los tres años de edad, en absoluta contraposición con el sistema tradicional de notación musical.
Utiliza formas geométricas y colores para los más pequeños y a medida que van avanzando en edad y en su aprendizaje, el sistema va incluyendo números enteros y fraccionarios, acompañando al niño en su desarrollo escolar de manera simultánea a su formación académica.
Es un sistema lógico que permite que todos, pero todos sin excepciones, puedan leer, escribir, interpretar y crear música, culta o popular, incluyendo a adultos, adolescentes, niños y personas con capacidades especiales, sin tener que caer en el absurdo de los bemoles, sostenidos, claves, o tantos otros signos anacrónicos que integran el sistema de notación, para que todos aquellos que aman la música, puedan disfrutarla activa y participativamente, y no tan sólo el 5% de la humanidad, que es lo que ocurre estadísticamente, lo que demuestra el altísimo nivel de analfabetismo existente.
Por cierto que hay quienes en su deseo de mantener posiciones de elite, pueden oponerse a este cambio revolucionario, pero este código no está dirigido a quienes ya leen música, sino a ese 95% de personas que no lo han logrado con el viejo sistema, incluyendo a un gran número de músicos populares.
Oponerse a la Numerofonía de Aschero es oponerse a Pitágoras, a Galileo, a Newton. . .
El objetivo de la investigación del doctor en musicología Sergio Aschero es mejorar la relación entre la música y la gente, a partir de la recuperación de la unión entre la ciencia y el arte, tal como ocurría en la Academia de Atenas de la Antigua Grecia cuando la música era una de las ciencias matemáticas, junto a la aritmética, la geometría y la astronomía.
Se debe hacer todo lo necesario para que perdure lo verdaderamente profundo, como es la música creada en todas las épocas y en todas las culturas, y no jerarquizar lo superficial, como es atarse a formas vetustas y a signos obsoletos, que se han demostrado absolutamente ineficientes en la alfabetización musical de la mayoría de las personas.
Este lenguaje ha sido certificado por lo Ministerios de Educación de España e Italia como alternativa al sistema tradicional de notación.
Si les interesa, desearía tener un contacto con ustedes con el fin de profundizar sobre el tema.

Mis datos:

Sergio Aschero
Doctor en Musicología

http://www.ascheropus.com.ar
sergioaschero@gmail.com